Sunday, April 10, 2011

Fidel,Carlos,Felipe y Yo

Durante muchos años los cubanos creían haber conocido  un hombre que los movio a pensar en rojo, a esclavizar sus ideas en único lema, líder, verdad.
Mi mama María Victoria y padre Jorge Rodolfo se aventuraron a vivir desde la pobreza  de cosas en aquello de criar a tres hijos al amparo de las ordenanzas de un dictador de consignas y enseres al contado y a un pedacito de carne o de pollo semanal; especialmente los días de Saturno.
Sus hijos regresaban a casa los fines de semanas de las escuelas en el campo - construidas para ensenar y educar a muchachos desde los 12 años de edad en adelante hasta los 16-  después de un férreo bombardeo semanal de misiles políticos a favor de la idea del estudio y trabajo agrícola socialista.
En las mañanas, le dedicábamos el tiempo a recibir las materias docentes desde las 8 am hasta u receso de un pedazo de masa real o tortica y un poco de agua fresca y nunca fría en un lapso de tiempo de 15 minutos seguidos de una formación; donde se ordenaba en gritos a los educando que hacer durante el resto del día.
De regreso a las actividades docentes hasta el medio día pasábamos por un comedor de cien comensales- con derecho a 5 minutos de engullir alimentos básicos- arroz, lentejas, huevos, carne rusa y para otra formación que nos obligaba  a trabajar la tierra de nadie a los 12 abriles como esclavos bajo el látigo de mayoral ahora llamado jefe de brigada por 4 horas de luna a Venus.
De la vida nocturna y las noches de estar merodeando por una edificación de paneles  en medio de un  campo y de conversar con los demás muchachos y pelear y amar y limpiar los albergues- donde casi siempre había pleitos y robos menores de jabones, desodorantes, ropa y demás- se pasaba a un pase de Saturno y regreso de sol por 6 largos años.
Los tres abriles  de segundaria básica son los más estresantes  de aquella rutina donde se acostumbra uno a ver las cosas  SIN REMEDIO de  cambio. En esta enseñanza masiva y de partido único se crean las bases para el proceso de recomendación para  la juventud comunista: encargada de empujar a los jóvenes al matadero ideológico de ideas frescas, de bienestar  personal, de desarrollo individual bajo el atento e inescrupuloso dogma de un solitario programa comunistoide y lo demás es gusanería y divisionismo ideológico.

De todas esas maldiciones y desencuentros surgieron el  cancerbero Carlos, el  bulldog Felipe  y muchos más que por razón de perder menos el tiempo no me digno a enunciar.
 El primero montaba su bicicleta china de casa al trabajo. Zapatos rasgados y camisas mal cosidas y huecas eran parte de su plan en su rol de líder político y fiel guardián de los pedos de su dios Castro. Se aferro  a dar palos políticos, a denunciar y chivatear a todo militante amigo con tareas que  su propia vida futura desmintió.
El bulldog de Roque era el bravucón de las filas de las juventud, el come candela, el sacador de sables para subir como la espuma-  hasta Ministro de Relaciones Exteriores- tras la zancadilla a el pintor de cuadros baratos, Robo aina- y bajar como una piedra defenestrado y  desterrado  como sarnoso.
Dávila se las arreglo para sacar a su hijo universitario modelo de Cuba a un país europeo capitalista una vez que se dio cuenta que sus días debajo de la sombra de Castro, el grande de muertos nobles, se venían abajo.
La dirección del Partido por el medio,  lo pulverizo en el aire como aquéllas avionetas civiles de Hermanos al Rescate.
 Con las misma culpa que el lanzo contra Ochoa se le propuso incorporarse a su labor como doctor. Él no aceptó  y  fue condenado al plan pijamas.
El can Roque  se desempeña en la Zona Franca en un puesto de mediana o ninguna importancia.
Ambos  ladran como viejos agentes, ladinos y  hombres de Fuche  por mejores tiempos en un incierto presente y futuro por enfrentar los juicios y dedos en los ojos de  quienes fueron sus presas de antaño.

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